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Lumpenización y militarismo bolivariano

 JOSÉ R. LÓPEZ PADRINO,  07/10/2014 AT 11:04 AM /

Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista.
Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista.

El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder

José Rafael López Padrino / Soberania.org

Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1La llegada al poder del Socialismo del siglo XXI -entiéndase socialmilitarismo populista- permitió el surgimiento de un proceso de lumpenizacion de la sociedad. Parasitismo social que se consolidó en el poder gracias a la ignorancia política reinante en amplios sectores populares, quienes han sido terrero fértil para los engañosos proyectos redentores, así como por la crisis socio-económica (niveles de pobreza y exclusión social) generada por el bipartidismo adeco-copeyano como fieles exponentes del viejo bloque histórico que ejerció el poder durante 40 años.

El socialmilitarismo populista de Maduro se apoya fundamentalmente en el lupemproletario (falanges bolivarianas) y en una elite de delincuentes políticos y militares integrantes de la boliburguesía. Ejemplo típico de esta alianza entre el Estado y la delincuencia en beneficio del capital internacional. El término lumpen o lumpenproletariad fue utilizado por Karl Marx y Friedrich Engels en su texto ‘La Ideología Alemana’ en referencia a aquel sector degradado de la clase proletaria, desvinculado de todo trabajo productivo y por consiguiente muy improbable de adquirir conciencia de clase y aun más difícil de integrarse a una lucha por la revolución social.

En un texto posterior ‘El 18 Brumario de Louis Bonaparte’ Marx apunta incluso al carácter contrarrevolucionario del lumpen, al señalar que Bonaparte se había apoyado en ese sector social aparentando situarse por encima de la burguesía y de la clase obrera, cuando en los hechos había beneficiado a la creciente burguesía financiera. A manera de recordatorio tanto el fascismo italiano como el nazismo alemán reclutaron a sus tropas de choque fundamentalmente entre elementos del lumpen. Estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista en especial de derecha. 

El militarismo bolivariano es cambiante y acomodaticio, incursiona discursivamente usurpando planteamientos ideológicos de izquierda, mientras adelanta un proyecto de capitalismo de Estado explotador de impronta facha que sume en una mayor pobreza a los trabajadores del campo y de la ciudad, al igual que a los excluidos sociales. Es una derecha verde oliva veteada de retazos reivindicativos, alimentada de antiguas consignas movilizadoras, cebada con iconos  revolucionarios, y fundamentada en ideas disímiles, muchas de ellas contrapuestas.

Es un proyecto que manosea la pobreza y el hambre a fin de ejercer un control político sobre los infortunados que la padecen, quienes son utilizados como un banco de votos para ganar elecciones o como integrantes de los destacamentos paramilitares empleados para reprimir y asesinar a la disidencia política. El socialismo bolivariano se autocalifica de “obrerista”, pero ha vapuleado a los trabajadores imponiéndoles contratos colectivos “basura” sin prestaciones laborales, que impulsan la tercerización o subcontratación, y que reprime militarmente a los trabajadores cuando estos protestan por sus derechos.

La desacertada y antinacional política económica del régimen milico ha conllevado al cierre de miles de empresas, forzando aproximadamente al 60% de la población económicamente activa a condiciones de informalidad en la calle (buhoneros) -que no es lo mismo que “microempresario”, para utilizar ese engañoso eufemismo bolivariano- sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral. 

Es una nueva derecha militar en el poder que no se nombra a sí misma como tal, elude con astucia las definiciones ideológicas, y limita su discurso a la repetición de citas célebres del Padre de la Patria, incorporadas en rápidos collages en función de las nuevas circunstancias políticas. Es un proyecto que legitima y defiende la explotación (capitalismo de Estado), mientras afirma falazmente estar construyendo el socialismo. Asistimos a un remate general de conceptos y principios. Valoraciones como “revolución”, “socialismo”, etc., han sido desnaturalizadas como vocablos y hoy forman parte de un discurso oportunista y manipulador orientado a la perpetuación en el poder del proyecto del fallecido tte. coronel y su designado monárquico. 

Los venezolanos padecemos las consecuencias propias de la postmodernidad, una democracia controlada por la pestilente bota militar que se apoya en el lumpen proletariado, en la que todos “somos libres”, en la medida que aceptemos con estoicismo franciscano y obedezcamos con disciplina militar los dislates del heredero sin méritos de Miraflores. El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder.

Lumpenización y militarismo bolivariano JOSÉ R. LÓPEZ PADRINO, 07/10/2014 AT 11:04 AM / Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista. Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista. El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder José Rafael López Padrino / Soberania.org Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1La llegada al poder del Socialismo del siglo XXI -entiéndase socialmilitarismo populista- permitió el surgimiento de un proceso de lumpenizacion de la sociedad. Parasitismo social que se consolidó en el poder gracias a la ignorancia política reinante en amplios sectores populares, quienes han sido terrero fértil para los engañosos proyectos redentores, así como por la crisis socio-económica (niveles de pobreza y exclusión social) generada por el bipartidismo adeco-copeyano como fieles exponentes del viejo bloque histórico que ejerció el poder durante 40 años. El socialmilitarismo populista de Maduro se apoya fundamentalmente en el lupemproletario (falanges bolivarianas) y en una elite de delincuentes políticos y militares integrantes de la boliburguesía. Ejemplo típico de esta alianza entre el Estado y la delincuencia en beneficio del capital internacional. El término lumpen o lumpenproletariad fue utilizado por Karl Marx y Friedrich Engels en su texto ‘La Ideología Alemana’ en referencia a aquel sector degradado de la clase proletaria, desvinculado de todo trabajo productivo y por consiguiente muy improbable de adquirir conciencia de clase y aun más difícil de integrarse a una lucha por la revolución social. En un texto posterior ‘El 18 Brumario de Louis Bonaparte’ Marx apunta incluso al carácter contrarrevolucionario del lumpen, al señalar que Bonaparte se había apoyado en ese sector social aparentando situarse por encima de la burguesía y de la clase obrera, cuando en los hechos había beneficiado a la creciente burguesía financiera. A manera de recordatorio tanto el fascismo italiano como el nazismo alemán reclutaron a sus tropas de choque fundamentalmente entre elementos del lumpen. Estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista en especial de derecha. El militarismo bolivariano es cambiante y acomodaticio, incursiona discursivamente usurpando planteamientos ideológicos de izquierda, mientras adelanta un proyecto de capitalismo de Estado explotador de impronta facha que sume en una mayor pobreza a los trabajadores del campo y de la ciudad, al igual que a los excluidos sociales. Es una derecha verde oliva veteada de retazos reivindicativos, alimentada de antiguas consignas movilizadoras, cebada con iconos revolucionarios, y fundamentada en ideas disímiles, muchas de ellas contrapuestas. Es un proyecto que manosea la pobreza y el hambre a fin de ejercer un control político sobre los infortunados que la padecen, quienes son utilizados como un banco de votos para ganar elecciones o como integrantes de los destacamentos paramilitares empleados para reprimir y asesinar a la disidencia política. El socialismo bolivariano se autocalifica de “obrerista”, pero ha vapuleado a los trabajadores imponiéndoles contratos colectivos “basura” sin prestaciones laborales, que impulsan la tercerización o subcontratación, y que reprime militarmente a los trabajadores cuando estos protestan por sus derechos. La desacertada y antinacional política económica del régimen milico ha conllevado al cierre de miles de empresas, forzando aproximadamente al 60% de la población económicamente activa a condiciones de informalidad en la calle (buhoneros) -que no es lo mismo que “microempresario”, para utilizar ese engañoso eufemismo bolivariano- sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral. Es una nueva derecha militar en el poder que no se nombra a sí misma como tal, elude con astucia las definiciones ideológicas, y limita su discurso a la repetición de citas célebres del Padre de la Patria, incorporadas en rápidos collages en función de las nuevas circunstancias políticas. Es un proyecto que legitima y defiende la explotación (capitalismo de Estado), mientras afirma falazmente estar construyendo el socialismo. Asistimos a un remate general de conceptos y principios. Valoraciones como “revolución”, “socialismo”, etc., han sido desnaturalizadas como vocablos y hoy forman parte de un discurso oportunista y manipulador orientado a la perpetuación en el poder del proyecto del fallecido tte. coronel y su designado monárquico. Los venezolanos padecemos las consecuencias propias de la postmodernidad, una democracia controlada por la pestilente bota militar que se apoya en el lumpen proletariado, en la que todos “somos libres”, en la medida que aceptemos con estoicismo franciscano y obedezcamos con disciplina militar los dislates del heredero sin méritos de Miraflores. El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder.

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