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I Una opinión: La crisis venezolana y sus posibles escenarios El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, "guerra económica" y precio justo. El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, “guerra económica” y precio justo. Sobre la cuestión del pago de la deuda y la actual situación política Pablo Hernández Parra / Un análisis económico-financiero de la situación de Venezuela debe tomar muy en cuenta la cuestión política –y con ella los intereses– de los factores de poder principales del país, como son el capital financiero y petrolero internacional. Para ello hay que empezar por analizar con detenimiento no lo que dicen o escriben los organismos y empleados políticos y económicos de los amos de estos capitales, que generalmente suele ser precisamente lo que ellos quieren que la opinión pública conozca, sino lo que no dicen y lo que negocian de espaldas a los pueblos y la sociedad. Comenzando por recordar que los gobiernos son, antes que nada, expresión y representación directa o tácita de esos intereses y para nadie es un secreto que desde el mes de enero el Gobierno, la banca internacional y las compañías petroleras vienen negociando el pago de la deuda y el petróleo venezolano. Precisemos: El FMI y la banca internacional han estado metidos de lleno en la crisis desde finales del año pasado. El FMI jamás ha dejado de monitorear a Venezuela, siendo José Rojas el representante venezolano ante el organismo. Este papel de la banca lo analizamos en un documento que publicamos en abril: “La rebelión popular ¿Posible o inevitable?”[1]. Desde enero, marzo y abril el FMI y la Banca dibujaron el actual panorama de Venezuela, incluyendo una eventual baja en los precios del petróleo, hiperinflación, decrecimiento y aumento del desempleo; agregando que la crisis se sentiría a partir del 2015 y se prolongaría hasta el 2017. En ese periodo se conocieron informes muy claros de Merril Lynch, BBO y Barclays sobre la crisis, donde delinearon recomendaciones concretas como el SICAD II (lo más cercano al dólar paralelo). Recomendación que el gobierno tomaría efectivamente un mes después[2]. A finales de abril, o principios de mayo (no se tiene exactitud de la fecha), luego que cesan las protestas y por informaciones que posteriormente fueron difundidas, Francisco Rodríguez y un empleado de Deutsche Bank tienen acceso a las bóvedas del Banco Central y verifican la existencia del oro[3]. Ambos personajes presentaron unos informes donde, entre otras cosas, afirman que el gobierno tiene disponibilidad de pago y que ha reducido las importaciones para cubrir los pagos de la deuda, pero en ningún momento se habla acerca de la disponibilidad de divisas, sino de las medidas necesarias que el gobierno debe tomar para acceder al crédito internacional. Para entonces Francisco Rodríguez manifiestamente propone la necesidad de concluir el ajuste. Lo cierto es que desde junio, con el anunciado sacudón, hasta septiembre cuando cambia la estrategia del gobierno, toda la polémica giraba en torno a la unificación cambiaria, aumento de la gasolina y la revolución fiscal, toda vez que la actividad del gobierno estaba centrada en renegociar la deuda. Rafael Ramírez se reunió en Londres con la banca, y a Lazard y Deutsche Bank se les encomendó la venta de CITGO y de la refinería de Chalmette. Por su parte, Maduro anunció en julio que Ramírez iría a New York a reunirse con la banca, concretamente con Lazard y advirtió del famoso sacudón para el 10 de agosto. Se intensificaron las negociaciones para la venta de CITGO, por la cual el gobierno aspiraba de 12 a 15 mil millones de dólares, hasta que les bajaron los humos y la avaluaron en unos 6.900 MM$. Todos sabemos que en agosto no hubo tales anuncios, y que el avisado sacudón no fue tal. El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, “guerra económica” y precio justo; y Merentes se opuso al aumento del precio de la gasolina, congelándose la discusión hasta después de las elecciones del 2015. El “sacudón” del Gobierno se produce en septiembre y, sorpresivamente, éste cambia totalmente su estrategia. Ramírez es despedido y Maduro anuncia, de buenas a primeras, su viaje a New York. Una vez allá anuncia que no van a vender a CITGO y se reúne con el Congreso Judío de la ciudad, en una jugada políticamente más peligrosa que visitar a Israel. Cinco días después, con letras muy pequeñas, El Universal informa que según el Bank of América, Venezuela tiene dólares de sobra para pagar la deuda y, como buenos contadores, presentan un balance a todas luces maquillado de las cuentas nacionales, según el cual Venezuela tiene algo más de 35.000 millones de dólares de respaldo, incluyendo el oro. Hasta ese momento esos dólares no aparecían en ningún informe y menos en las ofertas del SICAD. Inmediatamente -o tal vez un poco antes- se empieza a conocer balances similares de Bloomberg, Morgan Stanley, Deutsche Bank, etc. El 8 de octubre se paga con dólares de las Reservas Internacionales del BCV, la cuota pendiente para ese día, lo cual se anuncia con bombos y platillo. Sin embargo, el anuncio del pago de la deuda 28 de octubre por un monto mayor, prácticamente pasa desapercibido y, sobre todo, no se informó sobre el origen de los dólares pagados. En nuestra opinión, y como hipótesis (con muchos indicios, así los expusimos en el artículo: “¿Qué banco o sus consorcios está comprando la deuda de Venezuela?”), consideramos que estamos ante una vulgar componenda entre el gobierno y la banca internacional, sobre la base de un argumento político para nosotros fundamental: ESTÉ GOBIERNO MILITAR-POLICIACO ES PARA EL CAPITAL INTERNACIONAL, LA MEJOR GARANTIA ¡POR AHORA! PARA LA DEFENSA DE SUS INTERESES. EL CAPITAL PETROLERO INTERNACIONAL YA TIENE EN SUS MANOS EL YACIMIENTO DE LA FAJA Y OTROS CAMPOS IMPORTANTES, INCLUYENDO EL GAS DEL DELTA. PARTE DE LA MINERIA,DE FERROMINERA Y EL GURI SE VAN A ENCARGAR LOS CHINOS, RUSOS TIENEN PARTE DE LA FAJA, LOS BRASILEÑOS MONOPOLIZAN LAS OBRAS DE CONSTRUCCION, ETC. LA RENTA PETROLERA ESTÁ LITERALMENTE EN MANOS DE LA BANCA INTERNACIONAL VIA DEUDA, HIPOTECA, IMPORTACIONES. EL NARCOTRAFICO Y DELINCUENCIA, ACTIVIDADES DE LA INDUSTRIA DEL CRIMEN GOZAN DE MUY BUENA SALUD Y APOYO POR PARTE DEL ACTUAL GOBIERNO QUE LES CONFIERE LA MAS TOTAL Y ABSOLUTA IMPUNIDAD A SU PUJANTE DESARROLLO. EN ESTAS CONDICIONES SOLO EL EJÉRCITO Y LAS POLICIAS PUEDEN GARANTIZARLE AL CAPITAL, EL ORDEN Y PAZ NECESARIA A LOS NEGOCIOS ESPECIALMENTE AL PRINCIPAL DE ELLOS: LA PRODUCCION DE PETROLEO. ¿HASTA CUANDO LOS FACTORES DE PODER, LE DARAN APOYO A ESTE GOBIERNO? HASTA QUE UNA POSIBLE, PERO NO INEVITABLE REVUELTA POPULAR PONGA EN EL TAPETE LA NECESIDAD DE LA SALIDA DE ESTE GOBIERNO, PARA LA CUAL YA TIENEN PREPARADOS DIVERSOS ESCENARIOS. Escenarios Veamos algunos: 1.- El Sr. Oscar Schemel, de Hinterlaces, acaba de concebir al “sujeto histórico” como el nuevo “chavismo crítico y autónomo” no solo como la auténtica continuidad del legado de Chávez, sino como la verdadera alternativa válida ante una posible transición, luego de que en su “objetiva e imparcial encuesta” de octubre último demostrara una vez más que la oposición no tiene vida, cuestión para lo cual no se necesita de encuesta alguna. Por supuesto, ya se habla de un nuevo partido chavista donde tiene cabida hasta ese truhán de la política JVR, (quien viene haciéndole propaganda), y en el cual se anotan Giordani, Navarro y Osorio, con un supuesto apoyo de Maduro. Este sería el “chavismo verdadero” contrapuesto a la camarilla militar gobernante, 2.- La salida militar esta delineada. Fue Padrino López quien definió, el 5 de julio pasado, al chavismo como una doctrina militar; ya en febrero Vielma Mora con el visto bueno de éste y Rodríguez Torres, expuso el programa de transición del sector[4]. Hasta el chavismo reconoce que la salida militar en frio está planteada. En la misma dirección, Rosa Natalia, una articulista de Aporrea.org y militante chavista, expuso con claridad esta alternativa en: “Un golpe de estado sin resistencia de la población chavista” [5].De tal manera que pretender que los colectivos le impusieron a Maduro la salida de Rodríguez Torres, equivale a creer que Freddy Bernal es un factor de poder ante el ejército y la GNB. El asesinato de Odreman y sus colegas fue, sin duda, un mensaje del gobierno militar para dejar sentado ante los Colectivos quién es el verdadero Cartel mayor de la política venezolana, y a quién deben rendir la debida obediencia[6]. 3.- La oposición se mantiene concentrada en el nombramiento de los rectores del CNE, las elecciones del 2015 y los acuerdos políticos con el gobierno de un sector de ella; a esto se le suma la posición de Fedecámaras, los patronos y Banca nacional, de impulsar la economía mixta sobre el despojo del aparato productivo que dejó la langosta, y los bolívares que como arroz emiten en Maracay. La oposición sabe muy bien que ellos son, antes que nada, los aliados para cualquier transición, según la gravedad de la crisis de gobernabilidad que surja de una revuelta popular, un golpe de estado en frío, una renuncia de Maduro o cualquier otro escenario. En conclusión, este Gobierno es y será mantenido y sostenido por los factores de poder nacional e internacional hasta que una eventual rebelión popular disponga la salida, principalmente de Maduro y Cabello como moneda de negociación (recuerden Argentina luego de Menen, Bolivia a la salida de Sánchez de Lozada y Ecuador cuando Lucio Gutiérrez). Hay que estar claros en que el chavismo expresa hoy una fuerza social, especialmente electoral y eventualmente de choque, muy importante aliada al capital y al gobierno de turno en contra la masa trabajadora del país, especialmente los ubicados en el empleo formal y con reivindicaciones y conquistas laborales adquiridas. Las Misiones, cooperativas, tercerización, mini empresas, informalidad constituyen -quiérase o no- todo un ejército industrial de reserva que presiona y compite contra la masa trabajadora en cuanto a salario, empleo, división de las luchas obreras a través de sindicatos paralelos, entre otros. Si a lo anterior se le une el sicariato laboral y rural, las mafias sindicales armadas, la criminalización de la protesta, el cercenamiento violento de libertades y derechos laborales, se podrá ver con claridad que el llamado chavismo es un movimiento “rebelde” en el peor sentido del término, que moviliza el resentimiento y la frustración del excluido por el capital del proceso productivo, pero en modo alguno es revolucionario, pues en él no encontramos ni siquiera instinto y cohesión de una clase social; al contrario, se expresa como un movimiento aluvional y a la vez profundamente individualista, signado por la más vulgar ideología del mercantilismo, la competencia y el consumo; un movimiento que con claridad de fines ha sido creado, fomentado y mantenido a partir del Estado. Un movimiento que brota de las entrañas del Estado y financiado por este, que se organiza en torno a decretos, leyes y decisiones emanadas Directamente y bajo la influencia de las palabras y discurso de un caudillo, al cual después de fallecido se le pretende elevar a la categoría de un semidiós. Movimiento de esta naturaleza se conocen en la historia de América Latina y del mundo, cuya existencia y duración generalmente se limitan a la existencia del momento histórico que lo produce y del caudillo o líder que lo representa. En nuestro caso el llamado chavismo originado a partir directamente del Poder Ejecutivo del Estado venezolano, principalmente luego del paro petrolero, de la implementación de las misiones y organizado como instrumento del gobierno a partir de la Reforma Constitucional y la creación del PSUV, ha sido siempre un movimiento constituido para la defensa del Estado y no para su transformación. Un movimiento con estas características jamás puede ser revolucionario. Para conocer más allá del discurso oportunista y mediático a quienes están al frente de este Estado, es bueno leer y releer las entrevistas del Profesor Agustín Blanco Muñoz, cuando éstos militares aun no eran gobierno. Para entonces, al reivindicarse anticomunistas, declaraban “no querer nada con la izquierda”. Es lo que llamamos el pasado oscuro del 4 de febrero. ……………………………….

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