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Perspectiva 3.0: La Salida… ¿de la pobreza?

by PolitiKa UCAB

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Por:  Mercedes Martelo / Jueves, 05 de junio de 2014

Los llamados Objetivos del Milenio, asumidos como compromiso por los países del mundo asociados en la Organización de las Naciones Unidas, contemplan en el puesto número uno, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre. Es decir, los países del mundo se han comprometido a trabajar para lograr que sus poblaciones salgan de la pobreza y las grandes mayorías dejen de padecer hambre. El objetivo es que ‘la salida’ sea definitiva, por ello se concibe como ‘erradicación’. ¿Qué parte de ‘erradicación’ no entendió el gobierno de Venezuela?

A fin de precisar y hacer seguimiento al avance de los diferentes países con respecto al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, ha establecido metas e indicadores específicos para cada objetivo que deben ser alcanzados en rangos de tiempo determinado.

Imagen1Así, para el objetivo N° 1 (erradicar la pobreza extrema y el hambre), se establecieron las siguientes metas:

1. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015 la proporción de personas cuyos ingresos son inferiores a 1,25 dólares al día.

2. Alcanzar el empleo pleno y productivo, y un trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes.

3. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que padecen hambre.

(www.un.org/es/millenniumgoals)

Considerando el mundo como un todo y de acuerdo con sus informes de seguimiento, la ONU dio por cumplida la meta número uno en el año 2010, esto es, cinco años antes del tiempo límite establecido (año 2015). Se continúa de todas formas trabajando en programas para seguir disminuyendo la proporción de personas en condición de pobreza extrema en el mundo. Las metas 2 y 3 siguen programadas para el 2015.Desde la perspectiva global de la ONU, se considera entonces como pobreza extrema, la condición de tener menos de 1,25 dólares diarios para suplir las necesidades básicas personales.

Nadie espera retrocesos en los logros alcanzados, al contrario, se tienen fundadas expectativas en la posibilidad de alcanzar el objetivo propuesto y disponer de los recursos necesarios para proponerse nuevas metas como una nueva reducción a la mitad de la pobreza extrema hacia mediados de la segunda década del siglo.

Entre tanto en Venezuela, ni siquiera las expectativas están claras. El tema de la pobreza ha saltado de las vicisitudes de nuestra cotidianidad a la palestra de la opinión pública en los últimos días, para protagonizar un ‘escándalo’ nacional: ¡las cifras oficiales del INE reflejan un incremento de la pobreza en 2013!

La prensa nacional da cuenta de la información resaltando los datos como se muestra a continuación:

  • El porcentaje de hogares venezolanos que viven en situación de pobreza pasó de21,2%  a finales de 2012, a 27,3% para finales de 2013 y el mismo comportamiento presenta el indicador de hogares en pobreza extrema que pasó de 6,0% a finales del 2012 a 8,8% a finales del 2013[1].
  • “Para el año 2019, Venezuela debe llegar a tener cero por cien de pobreza en el país", auguró el presidente de la República, Nicolás Maduro, durante el lanzamiento del Sistema Nacional de Misiones en agosto del año pasado…Sin embargo, los resultados difundidos por el INE muestran que se camina en dirección contraria a la consecución de este objetivo[2].
  • En el segundo semestre de 2012, un total de 1.483.264 hogares se encontraban en situación de pobreza, mientras que para el mismo período de 2013 esta cifra había aumentado a 1.899.590, según la metodología de medición de la pobreza del INE basada en el nivel de ingresos de cada hogar[3].
  • Pese al empeño del Ejecutivo en afirmar que los venezolanos cuentan con el mejor salario mínimo del continente, la realidad es que la remuneración básica no solo ha sido desplazada por otros países, sino que es la única nación en Suramérica que experimenta un retroceso salarial.   Al utilizar una tasa de cambio promedio equivalente a 15 bolívares por dólar, debido a que la economía se rige por tres paridades, el salario mínimo en Venezuela se ubica en la actualidad en 283,4 dólares. Esto representa una contracción de 36,8% con respecto a 2009, cuando la remuneración básica era de 449 dólares…La devaluación no es el único mal que enfrenta el salario mínimo, sino también está golpeado por una alta inflación. Según Económetrica, el poder de compra del salario mínimo en 2013 se contrajo 7%[4].

Al observar las cifras sobre la pobreza publicadas por el INE en su página en internet, encontramos que efectivamente, luego de 15 años “en revolución”, bajo la conducción de un solo gobierno a efectos prácticos, ya que sólo a partir de 2013 tenemos un nuevo presidente, al iniciarse el año 2014 en Venezuela tenemos más de nueve millones de personas en la pobreza (9.174.142), lo que representa un 32% de la población, casi 1 de cada 3 venezolanos está en condición de pobreza. Pero además, cerca de tres millones (2.791.292) de personas se encuentran en situación de pobreza extrema, esto representa aproximadamente, un 10% de la población, es decir, 1 de cada 10 venezolanos se encuentra en el umbral de la pobreza extrema.

Desde el punto de vista gubernamental, el ‘gobierno revolucionario’ ha realizado un importante esfuerzo en la lucha contra la pobreza, y así lo proclama con gran énfasis, ya que antes de 1999 se encuentran cifras mayores de pobreza.

En efecto, a finales de 1998 se registran en las estadísticas del INE más de once millones de pobres (11.414.852) que representan un 50% de la población y sobre cuatro millones y medio (4.533.763) de personas en pobreza extrema que representan alrededor de un 20% de la población. En cifras relativas se aprecia un gran avance en este terreno ya que el porcentaje de población ubicada como pobre pasa de 50% a 32% y el porcentaje de población en pobreza extrema pasa de 20% a 10%, por eso se habla de haber cumplido el objetivo del milenio.

No obstante, si miramos las cifras absolutas, en estos quince años se han reducido los pobres en poco más de dos millones de personas (2.240.710) lo que representa aproximadamente un 20% apenas del total de pobres a principios de 1999. Algo similar se observa respecto a la pobreza extrema que se redujo en 1.742.471 personas, lo cual representa un 38% con respecto al total de personas en pobreza extrema a principios de 1999. En términos reales pues, los resultados son menos atractivos. Hay estudios detallados de prestigiosos investigadores de la UCAB y otros centros de investigación en el país, que ofrecen más información y resultados menos alentadores sobre los niveles de pobreza a nivel nacional, tomando en cuenta las diversas metodologías de medición de la pobreza que se aplican a nivel internacional.

No deja de ser loable el logro de ofrecer a dos millones de personas la ‘salida’ de la pobreza. Sin embargo, consideramos que es un logro muy pequeño tomando en cuenta la cantidad de recursos empleados ya que el gobierno revolucionario ha contado con los mejores precios de exportación de petróleo de la historia y por tanto, con la mayor masa de ingresos que gobierno alguno pudo imaginar.

La gráfica a continuación, aunque no presenta los precios del petróleo venezolano sino precios de referencia internacional,  permite apreciar las tendencias de estos precios y expresa mejor que las palabras, la idea sobre la inmensa diferencia en el caudal de recursos disponibles por parte de los gobiernos que condujeron el país en las décadas de los 80 y 90, en comparación a los recursos disponibles por parte del ‘gobierno revolucionario’ desde los primeros años en el siglo XXI y hasta la fecha.

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Como se puede apreciar, entre 1985 y 1998 el precio de referencia internacional se ubica en el orden de los 20 dólares por barril en tanto que a partir del 2000 la tendencia lleva los precios al alza en dirección a los 100 dólares por barril. El precio promedio del barril venezolano se registró para 1998 en el orden de 9,38 dólares, para 1999 en 15,36 dólares, para 2005 ya alcanza 45,39 dólares y desde entonces se mantiene por encima de 80 dólares, habiendo llegado incluso a estar por encima de 100 dólares.

Voceros del gobierno han señalado en declaraciones recientes que la inversión social del Gobierno venezolano asciende a 623.508 millones de dólares desde 1999, esto significa en el orden de 41.567 millones de dólares de inversión por año. Con tal masa de recursos invertidos era factible esperar que no tuviéramos ya al menos, población ubicada en la pobreza extrema, pero no sólo seguimos teniendo pobreza extrema sino que hay indicios suficientes, en las perspectivas del comportamiento de la economía, para suponer que se revertirán los escasos logros obtenidos.

¿Y qué se puede pensar, decir y sentir al respecto?, ¿qué institución, qué autoridad va a asumir la responsabilidad de esta situación?. Mientras el gobierno ¿socialista? ha venido manejando a discreción un flujo abundante de recursos, la población en sus diferentes estratos viene enfrentando numerosos problemas de escasez, esto es, de pobreza, porque la noción de pobreza está intrínsecamente ligada a la existencia de la escasez. Y la escasez se está instalando entre nosotros. Por lo tanto, el INE no ha hecho más que verificar lo que la mayoría de nosotros sabe, vive y siente desde hace tiempo.

Como era de esperar, diferentes representantes del gobierno han salido a sacudir el trapo rojo de la ‘contra-información’, cuestionando las cifras del INE o cambiando su significado. La cruda realidad es que cada vez es más difícil engañarnos. La escasez, es decir, la pobreza, se extiende como epidemia sobre todas las capas de la sociedad venezolana amenazando con arrasar el fruto de la movilidad social que en otros tiempos se entendía como expresión del esfuerzo de la población por progresar y hoy parece reducida a expresión de la capacidad para obtener prebendas de quienes tienen el poder.

La Pobreza Como Condición

Hasta aquí hemos comentado aspectos de la pobreza que se relacionan con factores existentes en el entorno, relativas a la posibilidad de acceso a los alimentos, a la salud, la educación y servicios básicos de vivienda, pero hay muchos otros aspectos involucrados.

La pobreza es un problema verdaderamente complejo porque comprende múltiples causas que pueden tener diferentes formas de interrelación dependiendo de otras muchas condiciones como el momento histórico, la evolución socioeconómica de los países y sus características culturales. Pero además, la pobreza involucra la propia concepción de quien la padece y sus expectativas respecto a ella. De tal manera que no es posible una definición única, universal, que satisfaga simultáneamente todas las aristas posibles.

Para simplificar un poco podemos considerar que existen dos dimensiones básicas en el problema de la pobreza, una que tiene que ver con el entorno en el que se desenvuelve la vida de los seres humanos, la vida específica y concreta del día a día, y otra dimensión que se adentra al mundo interno de cada persona y tiene que ver con sus percepciones y sus mecanismos de análisis y comprensión de la situación de la pobreza, independientemente de si se encuentra inmerso en ella o no.

La primera dimensión constituye una condición dada en el sentido de que determina un escenario para la vida. Desde esta perspectiva la pobreza es una condición de escasez o falta de recursos con diversos grados de intensidad hasta llegar al nivel extremo de no contar ni siquiera con la capacidad de acceso a los alimentos indispensables para la subsistencia. En esta dimensión, la pobreza se puede medir en términos de ingresos y de recursos disponibles en general para la educación, la salud, la vivienda y el trabajo remunerado.

En esta dimensión se concentra la mayoría de la atención de los interesados en el tema desde la perspectiva académica, político-social y gubernamental. Tales esfuerzos se dirigen a estudiar el fenómeno, describirlo, tratar de identificar sus causas y buscar mecanismos para disminuir o paliar sus consecuencias. En esta dimensión se trabaja el problema como una situación de desigualdad en la distribución de los recursos, por tanto, el Estado y las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel fundamental en la creación de mecanismos para contrarrestar esa desigualdad y servir como factores de redistribución de dichos recursos. Se constituyen pues, a sí mismos como sujetos activos de una relación con otros sujetos, los pobres, a quienes van a dirigir su acción.

Así, en general en esta dimensión, parece que los sujetos que viven la condición de pobreza, sus protagonistas por decirlo de alguna manera, constituyen el elemento pasivo de la relación y no se espera que hagan otra cosa que esperar a que el Estado, los organismos internacionales, las organizaciones caricativas, los movimientos revolucionarios, o cualquier otro ente, lleguen con los recursos de la redistribución; incluso parece que se les conmina a esta condición pasiva, tal vez porque eso define entre otras cosas, quien mantiene el control sobre los recursos.

No obstante, en esta dimensión es que se necesita también de la acción de los sujetos en condición de pobreza, orientada no sólo a la recepción y uso adecuado de los recursos recibidos sino también a generar el impulso adicional que los lleve a salir de su condición de pobres para mejorar su calidad de vida (lo cual no quiere en ningún caso significar que se conviertan en ‘ricos’).

El aspecto de la calidad de vida es sumamente interesante porque hay allí mucho espacio de trabajo posible por parte, tanto de los que llamamos sujetos activos, como de los sujetos en condición de pobreza en relación con factores como la solidaridad, la limpieza y conservación del hábitat, los hábitos de alimentación, higiene, vestido, recreación. En otras palabras no son los millones de dólares el único recurso con el que se puede atacar la pobreza, y esta conclusión nos lleva a la otra dimensión que mencionamos anteriormente.

La Pobreza Como Percepción

En esta dimensión, entra en juego el factor individual, independientemente del grado de conciencia con respecto al tema, hay una percepción del fenómeno y una percepción de sí mismo con respecto a él, tanto si se es pobre como si no lo es. En esta dimensión, en el mundo interno del individuo, es donde se encuentra otra cantidad de recursos a los que es necesario acceder para construir la fuerza necesaria que requiere el impulso para ‘salir’ definitivamente de la pobreza y erradicarla. Hay poca información sistemática respecto a esta dimensión por tanto nos limitamos aquí a mencionarla para hacerla evidente e invitar a su exploración.

En otros papeles de trabajo volveremos sobre el tema con más elaboración.

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¿Se Puede Salir De La Pobreza?

La respuesta a esta pregunta cuenta con numerosos ejemplos en positivo en diferentes épocas y diferentes lugares del mundo. Claro que se puede ‘salir’ definitivamente de la pobreza y ello no es solamente un problema de nivel de ingresos, es también un asunto de concepción y percepción de sí mismo y de generación de fuerzas que puedan apalancar el impulso necesario según las condiciones de momento y lugar en cada caso.

Hay nuevos caminos por desarrollar para lograr la superación de la pobreza y en Venezuela también podemos trabajar en ellos.

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